Sexuality Policy Watch [ES]

Nota breve sobre el contexto pós electoral en Colombia 

Por Alejandro Gamboa 

Al comenzar el segundo mes de gobierno de Abelardo de la Espriella, el tema fiscal había absorbido buena parte de la conversación pública restando visibilidad a otros propósitos del gobierno. Sin embrago ya se advertían movimientos importantes de reconfiguración del poder como, por ejemplo, un esfuerzo escalonado de depuración de instituciones públicas y privadas. En particular se ha deflagrado una fuerta  campaña de deslegitimación sistemática y sostenida contra los medios de comunicación. También se registran intentos de intervención en organizaciones y consejos gremiales profesionales y empresariales, lo que significa que Abelardo está dando una batalla por el poder tanto en la esfera  pública  como de las entidades privadas.

Además,  en el ámbito de la batalla cultural también se han registrado intervenciones simbólicas importantes contra las reivindicaciones de los sectores LGBTI, en defensa de una concepción tradicional de la familia.  No solamente en los pronunciamientos del presidente en apoyo de activistas antigénero de alcance regional, pero también sus juicios morales sobre figuras literarias comúnmente asociadas con la modernidad colombiana y, sobre todo, las decisiones políticas de abandonar la Equal Rights Coalition y retornar al llamado Consenso de Ginebra. 

Pero es crucial mencionar que la estrategia confrontativa del gobierno también alcanza sectores conservadores tradicionales. El presidente hace declaraciones públicas contra dirigentes que habían sido afines a gobiernos anteriores conservadores y liberales que posiblemente estarían dispuestos a acomodarse al suyo. O sea hay señales de que además de desplazar a la izquierda, el plan de De la Esprillera es también absorber o subordinar a la derecha tradicional. En tal contexto, es importante notar la reacción de Álvaro Uribe  que ahora suena más apaciguado  que en el momento pos electoral inmediato, habiendo declarado, recientemente que no es de derecha ni de izquierda, sino un producto de la historia política del país. 



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